MI HISTORIA CON LAS LETRAS
¡Hola, mi nombre es Diana Pacheco! Espero que tu día esté siendo bueno, de verdad lo espero sabes, debo admitir que la gran mayoría de lo aquí escrito es una parte de mi corazón que surgió en medio de no saber por donde empezar y en conjunto de muchos momentos de intencionalidad.
Recuerdo que cuando tenía 15 años asistí por primera vez a terapia, no voy a negar que fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, pero también de las que más me saco fuera de mi zona cómoda, sin duda fue un proceso con distintos matices, momentos y temporadas, siendo todos estos elementos claves en mi vida, durante cada sesión, charla, y tiempo dedicado fue tan oportuno, en medio de tareas y actividades me gustaría contarte que hubo una en particular que fue totalmente significativa e importante para mí, ya que ha impactado en mí aquí y ahora.
"Escribir, plasmar, escribir, reflexionar, escribir, sanar."
Comencé un diario, evidentemente tenía un enfoque terapéutico en el cual, cuando me sentía sumamente dolida, melancólica o sinónimos parecidos, era mi escape, conforme pasaba el tiempo, paso de ser meramente una tarea de mi psicóloga a convertirse en una necesidad, y un placer en el cual poco a poco fue formando parte de mi vida, y que ahí por medio de las palabras escritas comenzó a sanar mi corazón.
Al pasar el tiempo y los años tomo un nuevo propósito, tuvo una transición de ser un diario terapéutico, a un cuaderno de vida y en específico de mi historia con Dios y mi caminar de fe, durante años volvía una y otra vez a recordar aquellas páginas que durante todo el 2015 y meses siguientes me acompañaron, cuando volvía a visitar esas páginas, me daba cuenta de que en mi vida había ocurrido un cambio totalmente radical, en mi corazón y en todo lo que soy, recordaba como en esos momentos la tristeza y la falta de propósito e identidad me habían privado de disfrutar la vida misma, tiempos muy difíciles para alguien que siente mucho.
En medio de las ruinas, Dios mostró su gloria y su esplendor, trayendo vida a mi jardín marchito y ahí en medio del camino comencé a florecer.
Mi entendimiento humano se impresionaba y mi corazón se llenaba de gratitud al ver como Jesús había cumplido muchas de las oraciones que fueron hechas y escritas con lágrimas, no lograba entender como ahora me sentía plena, llena de vida, con propósito, era algo que nunca pensé experimentar y que ciertamente ningún ser humano podría suplir o lograr, a la edad de 17 años este pensamiento estaba tan presente y solo podía pensar ¡Gracias Jesús, soy tan amada por ti!, Lo cual hasta la fecha sigo pensando.
"Las cosas terrenales no llenan un corazón que fue hecho para el cielo."
Conforme pasaban los años, siempre me gusto encontrar un lugar en el cual ser por medio de las letras, plasmar aquello que resulta difícil expresar con las palabras, cuando ingrese a la escuela bíblica en el 2019 el cuaderno de historias, paso a ser uno de visiones, palabras del cielo, predicación y la belleza del padre, en fin mi cuaderno fue cambiando al igual que yo, siendo distinto en cada temporada, pero acompañándome y siempre siendo mi baúl de tesoros.
Durante la escuela bíblica descubrí que una manera en la cual podía conectar con Dios, era por medio de la escritura, en medio de sumergirme en el estudio de su palabra, de manera significativa agradezco cada devocional que tenía que hacer día a día, aunque a veces se tornara un tanto pesado, ya que fue en medio de la disciplina académica que fui más consciente que nunca que escribir me resultaba maravilloso, el plasmar entre líneas la belleza del creador, de la vida y de su voz.
Pero también el escribir sobre aquello que a Dios le importa, dar voz a los que no la tienen y poder retratar la belleza de las historias que día a día se viven en el mundo, dicho de otro modo no solo historias realidades.
Pareciera que fue ahí que un mundo de posibilidades se abrieron, y en las cuales día a día sigo conociendo, ciertamente el camino es largo, aún quedan miles de capítulos por vivirse y escribirse, pero me recuerdo a mi misma, disfrutar del viaje mientras llego al destino, mi eterno destino.
Si has llegado hasta aquí me gustaría invitarte a tener tu cuaderno personal, en el cual plasmes pensamientos, promesas del cielo, tus memorias, un cuaderno donde robes como artista (Austin kleon) o bien un diario de vida, sin duda es una bella disciplina que tendrá efectos maravillosos en tu vida, pero también es la oportunidad de recordar la bondad de Dios, y que tenemos un Dios vivo que constantemente cada día se está comunicando con sus hijos, sin duda es un privilegio ser consciente de ello.
¿Y por qué no? Escribir tu historia, talvez un día miles la leerán, y darán gracias al cielo porque has compartido tu corazón con ellos.
"Las buenas historias, comienzan con fechas."
No olvides poner fechas, crear momentos, memorias y plasmarlas, seguro hay muchas que serán un buen lugar para volver, entre las páginas a través de la vida y de los años, no sabes a quién un día, algo que escribiste 200 años atrás, le puede revolucionar la vida.
Diana Pacheco




.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario