Reflexiones de junio

Una mañana con lluvia en la ciudad que me vio nacer. Justo en este momento estoy tratando de encontrar calma en medio de la crisis de ansiedad acerca del futuro profesional que se hace presente al pasar a séptimo semestre. Aún me queda un año y medio para graduarme, lo que me lleva a ser consciente de que el tiempo es corto, y ante ello se hacen presentes las mismas interrogantes que cualquier universitario se hace en este punto: ¿Me irá bien? ¿Conseguiré empleo? ¿Tendré estabilidad económica? ¿Lograré independencia financiera?

La verdad, muchas de estas preguntas me da miedo responderlas, porque sé que todo puede verse diferente. Trato de disfrutar el proceso y aprender en medio de él, pero debo admitir que cuesta demasiado trabajo.

Ayer quedé con una amiga para tomar un café y logramos tener un tiempo ameno conversando, recordando historias y animándonos para el futuro. Ella tuvo un gesto hermoso que me hizo sentir amada, entendida y vista: me pagó la cuenta y me dijo: "Amiga, sé que eres estudiante y quiero apoyarte. Yo pasé por esa etapa y sé que a veces es difícil." Y la verdad es que sí. Por mucho tiempo viví frustrada tratando de vivir como si ya fuera profesionista —esto, en mis gastos—, y frustrada también por comparar mi vida con la de otros.

Pero ni la universidad, ni las tareas, ni mis actividades me daban mucho tiempo, a veces, para generar más ingresos. He tenido trabajos a lo largo de la carrera. Mis padres me apoyan, lo cual es una hermosa bendición, y me dan lo suficiente para no tener que trabajar. Gracias a Dios. Sin embargo, esto muchas veces me hizo caer en una zona de comodidad y falta de administración de mi parte.

No me daba cuenta de que a veces hay que dejarse bendecir, entender que hay temporadas donde no se puede con todo, donde hay que pagar un alquiler por encima de un viaje o estudiar una noche para presentar un examen en lugar de ir a cenar con tus amigos. Ser foránea ha sido todo un reto. Muchas veces me he sentido fracasada porque aún no logro desarrollar actividades que quisiera, como ya ser una experta en cocina o en finanzas. Poco a poco voy aprendiendo, y personalmente me ha costado mucho.

Pero entender mi temporada, aprender de ella, hacer lo que pueda con lo que tengo en mis manos, ha sido bueno. Ahora estoy enviando mi CV para obtener prácticas extracurriculares, estoy en un trámite muy tedioso de una gran oportunidad académica y me encuentro con muchas dudas acerca del futuro: ¿Dónde viviré? ¿En qué ejerceré? Por eso hoy solo quiero disfrutar mi hoy, comenzar y seguir haciendo lo que me apasiona.

La verdad, agradezco tanto a Dios por estar siempre presente en mi vida y ayudarme a confiar en Él, aun en medio del miedo y la incredulidad de a veces no sentirme demasiado competente. Hoy trato de creerle a Él y no a las voces que me limitan y se autosabotean constantemente.




¿Qué estamos haciendo con ello?

Quiero animarte, lector, a recordar que Dios tiene el control de tu vida, pero tú también tienes responsabilidad con tu tiempo, dones, habilidades y recursos que Él te ha dado. Y a todos nos ha dado distintos y en abundancia.


























Café Ventura, 20 de junio 2025

Comentarios

  1. Muy linda reflexión, realmente es difícil encontrar trabajo siendo estudiante pero todo va encajando en su lugar, estudiar no es lo único que se hace siendo universitario, aprovecha cada contacto, cada invitación y cada ayuda de gente que quiera verte crecer laboralmente

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares