5 días en Barranquilla

Alegra mi corazón entrar al blog y encontrar un comentario de ánimo. ¡Gracias por leerme, querida amiga Ángela! Definitivamente, es un bálsamo para mi corazón.

Querido lector, deseo contarte algo. Hace un par de semanas tuve un problema en mi cuerpo para el cual no lograba encontrar solución. Después de tres opiniones médicas, el diagnóstico final fue estrés y ansiedad.

Lo curioso del asunto es que yo no sentía que eso me estuviera pasando. No puedo negar que en los últimos meses hubo situaciones que me llevaron a vivir momentos de mucho estrés y carga emocional, pero por alguna razón creía que lograba controlarlos. Sin darme cuenta, eso me pasó factura.

Con el último médico me fueron recetados un par de medicamentos que, debo reconocer, hicieron efecto. A la par, comencé a respirar de manera consciente y profunda cada vez que el malestar se hacía presente. A finales de diciembre, gracias a Dios, todo eso desapareció.

En mi vida, esta es la segunda ocasión en la que el estrés me genera consecuencias en el cuerpo. La primera fue a principios de 2024 y esta, a finales de 2025.

Es interesante —y a la vez un poco atemorizante— cómo algo emocional puede desencadenar algo físico. Estos hechos me han llevado a poner cartas en el asunto y a reconocer los factores que pueden alterarme.

Estoy por solicitar terapia en mi universidad y deseo seguir comprometiéndome a mejorar mi alimentación, ser aún más constante en el deporte y, de manera primordial, continuar cultivando mis disciplinas espirituales, como la oración y la lectura bíblica.


Porque, al final, lo más importante siempre será mi relación con Dios.

El 2025 fue un año de descanso y de paz para mi mente y mi corazón. En medio del caos de la vida misma, fue para mí un verdadero shalom.

Soy una persona que siente mucho, con un corazón lleno de energía y, muchas veces, de ansiedad. Hoy ya no me avergüenza decir que lucho con esto.

Aun en medio de esa lucha, he logrado ver con claridad el cuidado de Dios.

A lo largo del año anterior tuve distintas transiciones, conoci nuevas personas, otras se fueron de lo más doloroso pero si, es parte de la vida y si madure en muchas areas que necesitaba y que aun sigo madurando, disfrute tantos momentos y aprendi a vivir un día a la vez, el Señor comenzo un proceso precioso de trabajo en mi humildad, egoismo y las mascaras, puesto que muchas de las veces fingia estar bien por no querer verme debil o que creyeran algo mal de mi, asi es querido lector puedes leer mucho temor al hombre en mis renglones, situación que el Señor ha ido sanando y trayendo identidad.

Comence a verme con más ternura y me di cuenta que los procesos de la vida me hicieron un poco más desconfiada y aveces un poco dura, constantemente lucho con no perder mi ternura apesar de lo dificil que la vida se puede poner, más de una vez he querido levantar muros para que no puedan lastimar mi corazón, pero a medio camino ya he cambiado de opinión porque quiero amar, ser amada, conocer a otros y que me conozcan. 

Al ir a casa de mis padres ya no he deseado huir, he valorado el tiempo de calidad y he buscado crear nuevas memorias, reconociendo que me gusta y que no puedo cambiar pero si aceptar al estar en casa, cada día abrazo más mi historia de vida y mis raices, querido lector estoy muy agradecida por los padres que Dios me ha dado, asi con sus imperfecciones y defectos, asi con sus virtudes y su gran amor que resplandece más de manera que lo primero es opacado por lo segundo, son serviciales y han invertido tanto en mi vida,que por siempre estare en deuda y mi gratitud en respues es honrarlos y darte gracias Dios, soy la primer generación que va a la universidad lo cual me llena de orgulloso porque se que mis padres han creido en mi y me han amado sin conocerme asi como Dios, me llena de felicidad saber que soy su hija y que mi vida llegue a ser honrosa para ellos eso deseo, con mi profesión y vida misma servir a mi familia, nación y Dios.

Finalmente, después de abordar distintos aspectos de mi vida y de mi corazón, les comparto que me encuentro en Barranquilla, Colombia. Me sentí un poco sola en casa, ante lo cual decidí venir a uno de mis lugares seguros: un café. Siendo una extraña sentada sola, poco a poco he entrado en la cotidianidad de la vida aquí.

Ser extranjera me emociona, me hace vibrar y sonreír. Hace muchos meses inicié el proceso de intercambio en mi universidad; para mí no fue fácil, al contrario, querido lector, había muchos factores en contra. Sin embargo, decidí ser determinada y confiar, confiar y confiar en Dios, y al final, sucedió.

Hace cinco días tomé ese vuelo y nuevamente volví a salir de mi país, después de muchos años, para ser extranjera y vivir en otro punto geográfico. Sé que hay propósito aquí. Te mentiría si te dijera que lo sé con claridad, pero anhelo tener mis oídos y mis ojos abiertos a la voz de Dios, a su voluntad y a sus planes. Mi confianza está en Él y en su plan soberano.

He visto su provisión, su cuidado y el apoyo de quienes me aman. Y si algo tengo que confesar es que muchas veces he luchado con sentirme amada o con reconocer el amor. Pero una y otra vez, ante mi escepticismo, Dios, mi familia y mis amigos me recuerdan que soy amada y cuidada: así, imperfecta y pecadora; así, imprudente y energética; así, tierna y con un poco de locura.

Gracias, Dios, porque estar aquí es un regalo que Tú me has dado, y que quiero agradecer y vivir con gratitud y felicidad esta nueva etapa, estos meses, mientras esta temporada universitaria en México está llegando casi a su final.


Tengo un par de motivos de oración:

  • Mi familia en México, para que el Señor los guarde, provea y sea un tiempo de descanso para ellos.

  • Mi país, por la paz en México y para que los hijos e hijas que han desaparecido puedan volver a casa.

  • Mi estancia en Colombia, para que el Señor me guarde, provea y sea un tiempo en el que pueda capacitarme y aprender más acerca de mi carrera profesional.

  • La misión estudiantil, ya que hay en mi corazón el anhelo de abrir un estudio bíblico en mi universidad durante estos meses. Ora por gracia, oportunidades y para que pueda llevarse a cabo, con el propósito de levantar un liderazgo estudiantil en Barranquilla.







Con amor,

Diana Pacheco 

Comentarios

Entradas populares